Día 5…

Ya es de noche otra vez, el sol ya se ha ido,y yo, que no quisiera estar aquí más, que en cualquier otra parte del mundo… pienso.
Estoy aquí para recibir mi castigo; mi encierro, mi condena, refleja la pena que se ha impuesto. Estoy purgando mi condena por el horror de los crimenes que se me imputan. Soy un acusado, que recibe el castigo que la sociedad a determinado para pagar la enormi- dad de sus ofensas.Y pienso, ¿un castigo? es decir que ¿estoy siendo castigado? y pienso en donde recide el castigo. Solo entonces descubro el secreto. No me estan castigando, no pueden alcanzarme, no hay nada que puedan quitarme, no hay nada que puedan prohibirme, no hay nada a lo que puedan obligarme, el dominio de mi voluntad esta más allá de sus posibilidades, no hya nada que ellos puedan hacer para afectarme, soy indestructible, soy inquebrantable.Y, entonces, ¿como podrían castigarme?, ¿serviría que me encadenaran en la profundidad de una catacumba humeda y llena de ratones? ¿ funcionaría que fuese despellejado a latigazos, por la brutal mano de un verdugo? De que sirve castigar el cuerpo sino se puede doblegar el alma. Y yo, desde la comodidad de esta celda king-size de 4X6, miro a travez de los barrotes de mi celda al pasillo pulcramente limpio, y cuento las baldosas que hay desde mi celda hasta la puerta metálica, que lleva la camara de ejecución, y pienso…. el verdadero castigo no esta en morir o ser torturado hasta la muerte, el verdadero castigo no esta en perder la libertad o el albedrío… el verdadero castigo es la espera.
Es tener que sentarse a esperar la muerte… que aún no llega.
Andrei R.
El Carnicero de Rostov
Día 4….
Estoy cansado…
Cansado de la terapia, de la estupidez de mi abogado, del imbécil del psiquiatra, me canso cuando las horas se alargan durante el encierro. Se suceden las comidas, las noches de luz apagada, los silencios ominosos, cansado de las preguntas; ¿porque lo hiciste? ¿Porque a ella si y ha esta otra no? ¿Sientes pena? ¿Te arrepientes? ¡¡TE ARREPIENTES!!
¡¡Y DE QUE MIERDA TENGO QUE ARREPENTIRME!! ¿De acceder a todos mis deseos? ¿De ser libre de mis miedos y mis limitaciones? ¿De liberarlos de su miseria?, estos imbéciles vagan sobre la tierra ¡¡como vacas!! sin un sentido, encerrados en la miseria de sus propias mezquindades, presos (aún mas que yo) de sus egoísmos, de sus hipocresías, encadenados a la imagen que proyectan de sí mismos, viviendo toda la vida aterrados por la amenaza de que alguien los descubra y los vea tal y como son; pobres, sin espíritu, frustrados, cobardes.
Con miedo a vivir, a sentir, a luchar, al poder… con miedo a ser libres.
Andrei R.
El Carnicero de Rostov
Día 3…
Es otra vez de noche en este pasillo de condenados insomnes, otra noche de oscuridad y cavilaciones en la penumbra de 4×6 a la que estoy confinado. La luna nueva ilumina mis escritos, por una pequeña ventana que esta en la parte más alta del pasillo, es una especie de tragaluz a siete metros de altura sobre nuestras cabezas condenadas. Y yo, que he dispensado la muerte a docenas de congéneres, espero con paciencia y ceremonia que se me dispense la propia.
En fin… para que ser pesimistas, se muere uno por tantas razones en este mundo de modernidades y tecnología, que ir hasta el patíbulo sabiendo con certeza que tendrás una muerte “controlada” y “piadosa” es casi un absurdo.¡¡Dios!! ¡¡¡pero si es hasta obsceno!!!, de que sirve la muerte si el cuerpo no la sufre, donde esta la gloria de convulsionar miserablemente en una mesa de quirófano, en medio de la neblina de la anestesia que no te deja saber si estas vivo o ya te has muerto, deberíamos tener el derecho constitucional al decidir sobre nuestro propio dolor a la hora de la muerte… ¡¡¡pero no!!! estos bastardos, no soportan la sola idea tener que aceptar el peso por el dolor que dispensan, no, no les bastan que todas las ceremonias, las palabras las miles y miles de palabras, los papeles, las firmas, los timbres, las declaraciones, ¡¡¡ mierda!!! Para que tanto trámite… si es tan fácil matar a un hombre.Si, es cierto… Soy un asesino, pero yo acepté el peso y la delicia; la maldición y la dicha, por cada pobre bastardo al que maté. Acepté cada puñalada, cada dedo arrancado, cada lengua cortada, hasta el más mínimo dolor fue practicado con plena conciencia, meticulosamente… Con mis manos. Me hice responsable por todos ellos, por todos y cada uno…. ellos son mi obra… mi legado, ellos no eran nadie y yo los hice alguien, ahora son importantes, ahora tienen un propósito…. son mis victimas, mías y de nadie más.Pero ellos….. Ellos son cobardes, tienen miedo aceptar la responsabilidad por mi muerte. Por eso escriben cartas, firman papeles, timbran documentos, ¡¡porque son hipócritas!! Mintiéndose a sí mismos, porque no tiene el coraje de aceptar la carga de matar a un hombre, porque les falta valor, porque ninguno tendía el coraje de mirarme a los ojos y asesinarme; porque dicen que “es la ley” la que me condena a muerte, como si la decisión final, no la tuviera que tomar un hombre al fin y al cabo. No… ellos me deshonraran; seré asesinado en forma anónima, por un montón de maricas, que miraran para otro lado y se irán a casa pensando que no es su culpa por que, al final , fue otro el que bajo la palanca.
Andrei R.
El Carnicero de Rostov
Día 2…
Es de noche…. me gusta la noche y su oscuridad cerrada; me gusta la forma en la que envuelve todo lo que me rodea, las noches sin luna son especiales para rondar los rincones de la gran ciudad. ¿Puede haber un lugar más bello que el fondo de un callejon oscuro? no lo creo.Sin embargo aquí, nunca esta totalmente oscuro. Es de madrugada y todos duermen, los guardias estan lejos y, en medio del silencio profundo, oigo la respiración acompasada que viene de las celdas que me rodean. Hay doce celdas; seis a la derecha y seis a la izquierda de un pasillo central, que te lleva a una enorme puerta de metal sin mirilla que te conduce a la cámara en la que serás ejecutado, es la ultima puerta que podrás cruzar en tu vida; estarás acompañado, te abriran la puerta, te hablaran todo el camino, te ayudaran para que este cómodo, vendrá publico a verte, habrá ceremonía y luego… te asesinaran.Es un largo pasillo, un largo corredor con doce hombres condenados a la muerte como yo. Pero no como yo, ninguno como yo.Cuando se esta a oscuras, los ojos son casi inútiles y comienzas a oir y a oler cosas que antes nunca habías oído ni olído. La mayoría se siente inseguro, cuando sus ojos no pueden ver lo que se les aproxima, se sienten vulnerables, sienten miedo, y eso, lejos de ayudarlos, los vuelve débiles y frágiles frente alguien como yo. Es de madrugada, todos duermen serenos y tranquilos… en sus celdas, en la sala de los guardias, en los demás niveles de esta enorme prisión, todos duermen, con clama y sin sobresaltos sabiendo que una sólida reja de acero me mantiene encerrado en mi celda, esa es la razón por la que todos duermen…. todos menos yo.
Andrei R.
El Carnicero de Rostov
Día 1…
Esta es mi última residencia…
seré ejecutado…
¿importa como?
Hace tiempo escribía el poema 20 sobre una muralla con la sangre de Teresa
y tenía una taza con sus dedos para seguir escribiendo
y pensaba con angustia no iban a alcanzar para terminarlo
la carne se desprende fácilmente de las falanges cuando se raspa el dedo contra la muralla.
Miro la taza…
me quedan 13 todavía…
llevo menos de medio poema…
bah! que importa…
total, aún le quedan los de los pies. Ella me mira y tras la mordaza sólo logra gruñir…. hace días que dejó de llorar…
Andrei R.
El Carnicero de Rostov