Anécdotario N°5
El grito……
La gente cree que gritar es un gesto simple,
que solo se trata de inflar al máximo los pulmones,
y forzar las cuerdas vocales hasta su límite.Pero no…….. es más que eso, es mucho mas que eso…. muchísimo mas.
Es uno de los secretos de este trabajo….
La música alta, clara y embriagante de sus gritos.
(los de ellas)
La melodía sorda, gruesa y estrangulada de sus gritos.
(los de ellos)
Son el tipo de cosas que hacen que todo valga la pena;
las horas de planificación, la dedicación, la preocupación por los talles,
hasta a el más mínimo de ellos.
Nada es dejado al azar, todo debe ser cuidadosamente medido y controlado.
Cada cortada, cada quemadura, cada desgarro, cada herida, cada suplicio,
cada caricia, cada penetración, cada laceración.
Cada pedazo…. todos ellos.
Todos y cada uno de ellos.
Cada uña que es arrancada,
cada falange que corto con mis tenazas,
cada parpado que corto mis cuchillos,
cada pezón cercenado,
cada labio quemado.
Cada uno, es una nota de una melodía inimaginable,
parte de una música embriagadora….excitante
cada nota…. te acerca mas y mas al clímax de tu obra.
Al orgasmo más sublime…
Al placer mas absoluto….
Al non plus ultra, al que nadie se atreve a ir….
Al placer único y definitivo… ese placer que solo se puede obtener,
después del paroxismo máximo, después de la música mas atronadora.
El Silencio…..
Su silencio lánguido.
(el de ellas)
Su silencio agotado, vencido.
(El de ellos)
Andrei R.
El Carnicero de Rostov
anecdotario n° 4
Hace muchas noches que estoy en vela
miro los barrotes de mi celda
y pienso…..en Julia
en los gritos de Julia
en sus angustiadas suplicas
en el llanto histerico e interminable que me arrullo durante largas noches
hasta que finalmente dejo de llorar
en la mirada perdida, en sus ojos vacíos, inertes mirando un punto impresiso
mientras cortaba el último de sus dedos
pienso en el temblor incontrolado de sus labios
pienso en cada pedazo de ella que arranque
y pienso, y pienso, y pienso, y pienso
si es verdad… la hecho de menos.
nada fue lo mismo despues de que se rompio
fue el mejor mes de mi vida…
el mes en que mate Julia. Y a veces, cuando no estoy en vela, cuando duermo
sueño con un campo interminable lleno de lapidas sucias y destrozadas
con ojos enormes que me miran y me llaman
y sueño que corro entre ellas
gritando a voz en cuello tu nombre Julia
¡¡¡¡Julia, Julia, Julia, Julia, Julia, Julia!!!!
Es, en noches como esa, que realmente soy feliz.
Feliz por haberte conocido……………. Julia.
Andrei R.
El Carnicero de Rostov
anecdotário n°3
Hay noches en las que sueño
otras en las que recuerdo
y estan las noches en las que nose si sueño o recuerdoImagenes oscuras e impresisas,sombras, ruidos
y algo que en el fondo se va definiendo…..
esta muerta, lose…. estoy seguro de ello
yo la mate.
Estoy seguro…. corte su carne, corte sus dedos, corte sus pechos,
escuche la melodía sinfonica de sus gritos….todos y cada uno de ellos
la mire a los ojos… me quede con ellos.
se donde esta cada parte de su cuerpo que corte,
Pero la veo ahi… al borde de la celda junto a la puerta corrediza que jamas se abre
mirando en silencio… sin decir nada… sin llorar ni quejarse
sin gritar ni suplicar…solo me mira silenciosa y transparente
Ah!! ya se que es….ella tambien lo sabe…sabe que voy a morir
y ha venido a buscarme.
bueno que haga fila no es la única que me esta esperando despues de la muerte.
Andrei R.
El Carnicero de Rostov

anécdotario: n° 2
Me gustan los catres de bronce…
¿les he contado porque?
me gustan grandes y oxidados
guimiendo, como ancianas reumáticas
como si fuese una letanía monástica
y encima a orcajadas sobre ella
organizando el concierto con una batuta de acero afilado de 40 centimetros
primero… el solo de respiración entrecortada
ya ha visto el catre manchado de sangre…ya sabe porque
despues el murmullo sordo de la suplica ininteligible
despues..desde atras…entra el metal de los grilletes sobre sus muñecas
y entonces….como una gran explosión
comienza el concierto…..
los gritos
los llantos
las suplicas
los grilletes
el catre
y tu saboreandolo todo
comienzas la musica
y empiezas a bajar la batuta
una y otra
y otra
y otra
y otra
y otra
y otra
y otra vez
hasta que solo quedas tu…respirando el silencio
agotado, feliz, todavía oyendo…. la musica… tu musica…
Andrei R.
El Carnicero de Rostov
